¿Soñador o inmovilista?, ¡Viva Viriato!

Acabo de leer un artículo de Thomas Pyzdek en la revista “Quality Progress”(december 1999): “A Road Map for Quality Beyond Control; Adressing Problems, Ensuring Prosperity“. El artículo sugiere una revisión de las prácticas que los profesionales de la calidad utilizan.

Pyzdek evidencía que los enfoques basados en la calidad son lentos en dar resultados, que los ciclos de vida de los productos son cada vez más cortos y que la presión por poner nuevos y mejores productos en el mercado es tremenda. A esta presión, la metodología de la calidad responde con reuniones, preguntas, comprobaciones, validaciones, presentaciones y…. Sí, son seguras, buscan lo perfecto pero son excesivamente lentas.

Comparen con los resultados obtenidos usando otro enfoque, el de la Teoría de las Limitaciones de Goldratt. Lean su libro “La Meta”. ¡Una joya!. Los protagonistas son los cuellos de botella. A través de su análisis se obtienen mejoras (resultados) de forma mucho más rápida.

Les cuento lo que ocurrió en una fábrica de mallazo electrosoldado hace 27 años. El mallazo (ver foto), debidamente colocado dentro del hormigón, añade resistencia a la tracción haciendo del conjunto un elemento base en la construcción: el hormigón armado. El objetivo, como siempre, era vender más y a mejor precio. El precio lo ponía el mercado y todos los intentos de subirlo (aunque fueran unos centimillos de las entonces pesetas) implicaban perder ventas. Así que la estrategia era producir más, aprovecharse de las economías de escala, dar servicio y vender, y vender. Con eso se pagaban las nóminas, las materias primas, a los bancos, se cubrían las amortizaciones y hasta sobraba un poco para Hacienda (que somos todos).

Se producía a 3 turnos. Se planificaba bien la demanda y se esforzaban en hacer los cambios de máquina (de fabricar un modelo de mallazo a otro) lo más rápidamente posible (evitando tiempos muertos). El resto era conocer los costes “al dedillo”. Los estocs de seguridad ayudaban a que la producción aprovechase las economías de escala a su máximo.

Había un problema: Cada camión se cargaba en 45 minutos, en promedio. Los chóferes tenían que esperar mucho y daba muy mala imagen. Como consecuencia no era facil encontrar camiones y se tenia que pagar un sobrecoste. Se producía a tres turnos y se cargaba en uno. La campa de carga era peor que el metro de una gran ciudad en hora punta.

Un día alguien formuló un sueño: Cargar los camiones en menos de 10 minutos. Los compañeros se encargaron de “bajarlo a tierra”. Se llevaba 20 años haciendo lo mismo ¿Cómo se iba a hacer de otra manera? Sugirieron puentes grúas de dimensiones iguales a los de un puerto (cuando el dinero no es tuyo es fácil soñar). De esto se hablaba entre txiquito y txiquito (porque esta historia ocurrió en el País Vaso) cuando los de turno partido (comerciales, administración, mantenimiento, el responsable de producción y el director), se encontraban en el bar, a la salida del polígono, para finalizar el día.

Un día, entre risas, el soñador dijo que había visto en un documental cargar balas de paja en un camión con un “toro” similar al de la empresa. El “toro” “pinchaba” la bala de paja y la cargaba y posicionaba en el camión en un “santiamén”. Ese fue el detonante para que el de mantenimiento (el practicón) sugiriese que al “toro” se le añadieran unas puntas de flecha a los “cuernos” y así pinchar el paquete de mallazo. Risas generales y castigo a no beber más txiquitos por decir tonterías. Tozudo el chico, a la semana siguiente estaba probando un prototipo de la idea. Después de dos semanas de pruebas y errores el “toro” tenía dos soberbios “cuernos” afilados y “pinchaba” los paquetes para llevarlos del almacén a la campa de carga y de la campa al camión. En menos de 2 meses se cargaban los camiones en 8 minutos.

Resumen: un visionario, varios realistas, orgullo y ganas a raudales, buen humor y buen ambiente hicieron posible que un sueño se hiciese realidad. Resultados: menos costes en la carga y en el transporte, los chóferes hablaran bien de la empresa (marketing de carretera a  coste cero) y 20 % más de ventas.

La metodología teórica seguida por los profesionales de la calidad que Pyzdek ponía en entredicho, era que buscar “la mejor” solución, sin tolerancia a aceptar soluciones intermedias, obstruía un enfoque más adaptado a los tiempos modernos.

Los logros que puede conseguir un pequeño grupo con iniciativa, imaginación, ilusión (i+i+i) y una chispa (o varios txiquitos) de locura y estrés (no presión), favorece poder aprovechar las oportunidades del mercado evitando la rigidez de seguir haciendo lo mismo.

El tema es importante porque, según entendamos la cuestión, tendremos una palanca o una piedra. La velocidad que requiere consolidar una oportunidad favorece a los grupos pequeños antes que a las legiones romanas. Hoy las oportunidades escasean.

¡Viva Viriato!

Innovando…

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